jueves, 9 de diciembre de 2010

¿CUANDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE ALGUIEN TE DIJO “TE AMO”?


“La infancia muestra al hombre, como la mañana muestra el día.”

(John Milton)


¿Recuerdas qué se siente cuando alguien te abraza, te toma de las manos o simplemente te ve a los ojos y te dice “Te amo”? ¿Recuerdas lo hermoso que es que esas palabras salgan de alguien a quien amas o admiras? El cosquilleo en el estómago, las ganas de seguir viviendo, la sensación de ser querido, de importarle a alguien, de ver todo con la gracia que adquieren las cosas sencillas cuando se ama y se es amado. Visualiza la situación y estoy seguro que sentirás paz, alegría, tu visualización será grata….puedo dar fe de eso.

Por otra parte ¿Recuerdas la última vez que alguien te gritó? ¿Te recuerdas sintiendo terror e impotencia en alguna situación? ¿Alguna vez alguien se ha reído de ti sin que puedas defenderte? ¿Te han golpeado (en tu vida adulta) sin que puedas hacer algo al respecto? (Espero que no) ¿Alguna vez alguien a quien amas te ha hecho daño? ¿Sabes lo que se siente en un momento así? Si lo visualizas….¿Qué sientes?.....¿Impotencia? ¿Rabia? ¿Dolor? ¿Un sentimiento de traición? ¿Odio mezclado con sumisión?.....estoy seguro de que la visualización no va a ser nada grata.

Ambas visualizaciones describen, cada una por su lado, la situación emocional de un niño que es muy amado y de un niño que es maltratado bien sea física, psicológica o moralmente por sus padres y demás adultos allegados a su entorno. En ambas situaciones las personas que infligen el abrazo y el castigo son personas a quienes se les ama y admira. En el primer caso las caricias y palabras recibidas alimentan y multiplican el amor y la admiración por ese superhéroe o semidios llamado papi, mami o el familiar de donde provengan; mientras que en el segundo lo que crece es la sumisión y el mal llamado “respeto”, acompañado de un dolor profundo y un resentimiento disfrazado de mil emociones, preguntando una y otra vez como un eco en el vacío “¿por qué me hace daño?” “¿será que me lo merezco?” “entonces ¿le amo o le odio?”

Los recuerdos de nuestra primera infancia nos acompañarán de por vida, bien sea consciente o inconscientemente. De ellos dependerá nuestra de forma de reaccionar ante diversas circunstancias, nuestra forma de pensar, de socializar, nuestro carácter y hasta nuestra salud mental y física. Esto no quiere decir que sea limitativo de por vida, ya que el ser humano tiene libre albedrío y puede cambiar lo que sea cuando sea, si se lo propone. Pero está más que comprobado que esta primera etapa de nuestra vida es crucial; yo diría que es algo así como nuestro software básico. A lo largo de los años, reinsertaremos y desecharemos programas nuevos y viejos, pero siempre sobre nuestro programa básico.

Tus hijos van haciendo su programa básico desde que están en el vientre. Por eso es tan importante el bienestar emocional y la tranquilidad de la madre embarazada y de su entorno. El bebé en su vida intrauterina ya está como una esponjita, absorbiendo todo lo que a través de su madre siente y escucha. Al nacer comienza a observar, escuchar, identificar, asociar e interactuar con su entorno, y la parte de su entorno que más influencia tiene sobre ellos eres tú. No solamente contribuyes a su programación básica con lo que les haces o les dejas de hacer, sino que también tu conducta, tus palabras y tus reacciones son observadas, sentidas y copiadas en su totalidad. Ellos andan observando todo y basándose en eso para ir a su vez creando su realidad. Incluso aquello que sientes y no expresas es perfectamente percibido por estos pequeños super observadores.

Basándote en esto y tomando como referencia las dos visualizaciones que te sugerí al inicio de este artículo, ¿Cuál te gustaría que sea la programación básica y el tipo de recuerdos que tengan tus hijos o los niños que estén creciendo en tu entorno? Si te quedas con la primera opción (espero que sea esa la de tu agrado) ¿Qué estás esperando? Sal corriendo ya…..agarra a esa criatura, abrázala, amapúchala (como decimos en mi país), mírale a los ojos y exprésale con toda tu alma: “Te amo”………y por favor……que ese sea tu eco…….


Por Elvis Canino

jueves, 18 de noviembre de 2010

Las Fórmulas Mágicas!



Vivimos, sobre todo quienes estamos del lado occidental del planeta, en un mundo acelerado, competitivo e impaciente. Acostumbrados a la practicidad y a las soluciones inmediatas. 

Si estamos descontentos con nuestro físico, acudimos al cirujano para que nos corrija todo de inmediato con el bisturí. 

Si nos duele algo vamos a que el doctor lo saque o nos mande una "pastillita", en vez de buscar la causa de fondo. 

Si nuestros hijos no encajan con nuestras expectativas los llevamos a un terapeuta o psicólogo y dejamos el “problema” en sus manos esperando una pronta y "milagrosa" solución.

Nuestros hijos son un reflejo de nosotros y de nuestro mundo interno. En ellos proyectamos todo: nuestros temores, manías, conductas neuróticas, estados de ansiedad, tristeza, alegría, paz mental... ¡todo!. 

Cuando la gente me pregunta cosas como: "¿Qué le doy a ese muchacho para que se calme y deje de destruir todo?".
Les respondo: “¡Cálmate tú!”.

A los adultos nos disgusta que se nos ponga un espejo al frente, es por eso que como padres nos molesta tanto que los niños "se nos salgan del molde”. 

Dejamos de verlos como lo que son: niños, y pasamos a verlos como enemigos, tiranos, manipuladores y pequeños demonios por el simple hecho de comportarse como corresponde a su edad. 

Aunado a esto, los “expertos” nos dicen que dicha conducta es una muestra de desadaptación, etiquetan al niño como hiperactivo, y lo medican o nos recomiendan llevarlo a terapia. 

¿Para qué? Para que resolvamos rápidamente nuestro “problema”. 

¿Cómo? Con la pastilla, las gotas o las técnicas conductistas que el “experto” nos asegure son de efecto inmediato.

La realidad es que nuestros hijos son la mejor oportunidad que tenemos para conocernos a nosotros mismos y aceptarnos como seres imperfectos que tienen derecho a equivocarse y a fracasar de vez en cuando. 

Dejemos de exigir tanta seriedad, pulcritud, orden, inteligencia numérica y disciplina a nuestros hijos y aprendamos a dejarlos SER lo que son: niños.

En vez de pretender que controlen esfínteres temprano, vayan al kinder temprano, hablen perfectamente (Y si es posible en más de un idioma) temprano, hagan su cama temprano, duerman solos en su habitación temprano… En pocas palabras: que dejen de ser niños temprano. 

Aprendamos más bien a desacelerar nuestro reloj y a dejar que la naturaleza haga las cosas según su propio y perfecto cronograma.

Dejemos de exigir tanto “éxito” y enseñemos que fracasar también se vale. De hecho es la mejor manera de aprender. 

Dejemos de exigir tanta pulcritud y orden y aceptemos que un poco de desorden es válido y nos hace humanos. 

Dejemos de exigir tanta autonomía. Un poco de protección y ayuda no mata a nadie. 

Dejemos de buscar tanto el ser "padres perfectos" y aprendamos a disfrutar a nuestros hijos con sus defectos y virtudes.

¿Y los “expertos"? 

Pues dejemos de ofrecer tantas fórmulas mágicas, con soluciones inmediatas.

La vida es para vivirla. ¡No para pasarle de lado!


Por Elvis Canino

domingo, 24 de octubre de 2010

TU VERDADERO MUNDO


“En tu tierra – dijo el principito – los hombres cultivan cinco mil rosas en el mismo jardín…y no encuentran lo que buscan…” (Antoine de Saint-Exupéry)

Los niños ven el mundo a través del cristal de la pureza, de la curiosidad, del amor. Quieren tocar todo, oler todo, preguntar todo, imaginar que hay dentro o detrás de todo, en pocas palabras aprovechan y disfrutan cada instante de sus vidas. Viven el presente, no se preocupan por el mañana y mucho menos por el pasado. Su mirada es transparente, sincera y te puede hacer sentir que quien te está mirando es Dios. Dicen simplemente lo que sienten, y no están midiendo sus palabras, a menos que tu disciplina para con ellos los obligue a hacerlo. Y es justamente allí cuando comienzan a perder la pureza de la infancia.
El mismo día que comenzamos a repetirles: “No digas eso” “Compórtate” “Cierra las piernas” “No te caigas” “No te ensucies” “Hazle caso a tus tíos” “Cuando los mayores hablan, los pequeños callan” “Si la maestra dice que así es, así es” “¿Vas a saber más que la maestra?” “Deja la inventadera” “Las hadas no existen, ¿No te parece que estás muy grande para seguir creyendo en esos cuentos?” “¿Hasta cuando me vas a estar inventando historias?” “Compórtate bien en la reunión, no quiero que me avergüences frente a los invitados”
Estas mismas frases con las que tuvimos que crecer, fueron las que nos cerraron la ventana mágica al mundo de la infancia, nuestro verdadero mundo. Hubo una vez en que nosotros también soñamos despiertos todo el día, hablamos con duendecitos, imaginamos a una banda de hombres pequeñitos que tocaban música dentro de la radio, nos detuvimos a observar cómo las hormigas se llevaban pieza por pieza a un grillo muerto, soñamos cómo algún día pisaríamos la luna o nos enteraríamos de nuestra verdadera identidad de superhéroes y descubriríamos nuestros superpoderes extraterrestres, nos encantaba revolcarnos en la grama sin que nos importara que la ropa que llevábamos puesta le había costado un dineral a nuestros padres. Un día fuimos también niños, solo que lo olvidamos para poder ser gente grande.
A pesar de tu adultez, de tu status de gente grande y tus múltiples compromisos serios con otras personas serias, siempre te quedarán momentos para volver a ser niño si así lo deseas. Siempre puedes alejarte un momento, cerrar los ojos y reconciliarte con el niño que vive en ti y que alguna vez tuvo que dejar de jugar y de creer por la constante presión de los grandes para que se enseriara y se volviera uno de ellos.
Siempre puedes encontrar tiempo para ser niño y jugar con niños. Los niños son recelosos con la gente seria; pero cuando llegas a ellos como un niño, abren su mundo para tí sin ningún tipo de prejuicios o etiquetas. Si tienes hijos, es mucho más fácil por que ellos te guiarán y te recordarán las claves para reencontrar el camino a ese mundo mágico, puro y repleto de risas. Te aseguro que cuando comiences a visitar tu verdadero mundo, cada vez querrás permanecer más tiempo en él…….se puede seguir siendo gente grande y al mismo tiempo el niño que una vez fuiste y que te obligaron a encerrar bajo llave.
Encontrarte con tu niño interno es encontrarte con tu verdadero yo, los demás niños siempre te reconocerán y te darán la bienvenida por que no verán el cuerpo de gente grande en el que vives ahora……recuerda que ellos siempre ven lo que hay dentro o detrás de las cosas!!!!!!!!

Por Elvis Canino

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿SERÁ QUE ESTOY LOCO?



A veces me pregunto si estoy loco…….y en caso de estarlo ¿Qué tan loco estoy? Mi locura es una locura incurable, pero sana. ¿Será que estoy loco por pensar distinto al rebaño y preguntarme a donde pretenden llevarme los líderes si los sigo? ¿Será que estoy loco por pensar en la poca importancia que tienen los problemas mundanos en relación con la infinita supremacía del cosmos?; ¿Será que estoy loco por pensar en la mucha importancia que tiene nuestra actitud ante el presente y la poca importancia que tiene eso que llaman responsabilidad social o “complacer al mundo”?; ¿Será que estoy loco por pensar en lo hipócrita que es una sociedad que etiqueta y discrimina al que no encaje en sus parámetros, pero se hace la vista gorda con las cosas que “ellos” llaman triviales como la guerra, el hambre y las desigualdades?.

¿Será que estoy loco por que hace bastante tiempo me quité las mascaras que alguna vez me puse para complacer a los demás, empezando por mis padres, maestros, amigos…..en fin, a eso que llamamos el mundo real. ¿Será que estoy loco por que renuncié a un embrutecimiento seguro apagando la tele y el cigarrillo para siempre? ¿Será que estoy loco por haber renunciado para siempre al alcohol y cualquier otra sustancia que perturbara mis sentidos? Eso la sociedad jamás me lo perdonará, pues los reyes de la guerra solo aman a un pueblo que se embrutece, adormece y jamás pregunta a donde lo llevan. ¿Será que estoy loco por ignorar los consejos de los viejos sobre disciplina y adoctrinamiento con golpes y castigos? Eso siempre me hará nadar en sentido contrario a la corriente……bueno, creo que ese siempre ha sido mi estilo después de todo. ¿Será que estoy loco por renunciar a la necesidad de aprobación con la que crecí, y no esperar más ser agradable para nadie, no dar importancia a los premios y mucho menos a los castigos?…..Que gran alivio es vivir así.

¿Qué si hay algo que si me importe?, Pues si……de hecho nunca me había importado tanto como desde que comencé a abandonar las máscaras…..y es el despertar de mi especie, la reivindicación de la raza humana con el universo. En medio de mi locura he empezado a comprender lo importante que es respetar el momento en que venimos al mundo, a pensar en ese derecho que todos deberíamos tener a nacer con dignidad, a no ser traídos al mundo con trauma y sufrimiento. A saber desde nuestra primera respiración que somos amados, que merecemos estar aquí, que somos bienvenidos al mundo y que la vida debe seguir siendo así…… una bienvenida constante, una celebración sin fin. Mi locura me ha hecho ver lo importante que es crecer rodeado de amor infinito, durmiendo seguros y a salvo con nuestros padres y no abandonados en una habitación oscura por que la sociedad dice que es lo correcto, siendo aceptados tal cual somos y no por lo que hacemos o dejamos de hacer, y recibiendo abrazos y besos cada vez que lo pidamos y no solo cuando nos comportemos como “ellos” quieren que nos comportemos. Mi locura también me ha revelado lo importante que sería un sistema educativo hecho para desarrollar mis habilidades innatas y enseñarme a pensar como quiera y a ser libre, en vez del sistema alienante y adoctrinante existente en la actualidad, cuya única meta es hacer más gente sumisa que siga la marcha acompasada del rebaño, y jamás……..óigase bien, jamás pregunte a donde son llevados, y mucho menos por qué.

Mi locura me enseñó a respetar mi vida y la de todos los seres que me acompañan en el planeta, a honrar mi cuerpo como la representación de Dios en la tierra y jamás darle nada que lo dañe o envenene, a no desear daño para nadie y comprender que todos somos uno, a tolerar cualquier forma de pensamiento y aceptar que aquí cabemos todos, a amar , a perdonar, a servir……..en fin, amo esta locura……jamás quiero volver a llevar una máscara ni en esta existencia, ni en ninguna otra que el universo me regale………¿Y tú? ¿Desde cuando no te permites estar loco?

Por Elvis canino


miércoles, 8 de septiembre de 2010

NUNCA ES TARDE!!!!!!!!!!


“…..Así se hacen las cosas en mí familia
así me enseñaron a que las hiciera yo……”
(Enrique Bunbury)

Son muchísimas las personas que maltratan de forma inconsciente, bien sea porque así fueron criados ellos y no conocen otra manera; por que los “expertos de la familia” o “vecinos de turno” recomiendan el pescozón a tiempo o porque simplemente no pueden controlar su ira. En cualquiera de estos casos, la excusa para seguir haciéndolo es “No sabía que estaba mal” o “Así se han hecho siempre las cosas en mi familia.” Pues déjenme decirle que esas no son excusas. Siempre se puede cambiar y mejorar.
Tus hijos no tienen culpa ni de cómo fuiste criado, ni del mal día que tuviste ni mucho menos de tus frustraciones. Deberías detenerte y ver la oportunidad que te está dando el universo al tenerlos contigo. No esperes a que se vayan para echarlos de menos o no dejarlos abandonar el nido cuando sean hombres y mujeres y decidan hacer sus vidas. Ahora que están contigo, que necesitan tu protección, que eres la persona que más admiran es cuando debes darles tu amor, cuando debes abrazarlos, cuando debes escucharlos, cuando no debes maltratarlos.
Es totalmente falso que no puedas cambiar algo por que siempre ha sido así. Las personas cambian, de hecho venimos a este mundo a experimentar y a mejorar. No podemos seguir siempre repitiendo patrones por comodidad, se trata de la crianza de tus hijos, se trata de mejorar tú como persona, se trata de tu legado. Cada día debemos tratar de ser mejores, nunca debemos cerrarnos a aprender, debemos escuchar más nuestros instintos y nuestro corazón. Muchas personas que maltratan sienten luego de su ira, un ataque de culpa, en el fondo algo les dice que no estuvo bien lo que hicieron…..¿Sabes lo que es eso? Es la voz de su alma……que les está llamando la atención, pero su ira no los deja escucharla. Si se detuvieran un momento, respiraran profundo, se calmaran y escucharan en el silencio…..sabrían de lo que les estoy hablando.
El hecho de que hasta hoy hayas sido un maltratador, no quiere decir que debas seguir siéndolo toda tu vida. La gente cambia, la gente mejora, la gente crece…..anda, abraza a tus hijos, no vuelvas a usar el cinturón, no vuelvas a gritarles, desbórdate de amor…..tus hijos siempre están dispuestos a perdonarte……ellos son todo amor…..¿por qué no lo intentas?
Nunca es tarde para ser mejores que ayer!!!!!!!!!!

Por Elvis Canino

viernes, 27 de agosto de 2010

Creo...



Creo que vale la pena criar con amor y sin maltrato.

Creo que vale la pena abrazar a nuestros hijos cada vez que nos lo piden

Creo que el tiempo que pasemos junto a ellos vale más que el oro

Creo que su sonrisa es nuestro mejor regalo

Creo que un abrazo hace más que un castigo

Creo que podemos contribuir a la construcción de un mundo mejor

Creo que los niños son nuestra más grande esperanza

Creo que la violencia ya no tiene cabida

Creo que no vale la pena seguir repitiendo viejos patrones

Creo que el amor es el mejor legado que podemos dejar

Creo que debemos ser niños de nuevo urgentemente

Creo que existe un Creador y tiene mirada de niño

Creo que vale la pena cada grano de arena que podamos poner

Creo que tenemos mucho que perder si no lo hacemos

Creo que valdrá la pena

Creo el tiempo me dará la razón

Creo que es la única manera de sobrevivir como especie

Creo que podría estar solo soñando

Creo que no estoy solo en mi sueño…

Por: Elvis Canino

domingo, 15 de agosto de 2010

BUENOS HABITOS PADRES - HIJOS


La mayoría de los adolescentes establecen barreras impenetrables para con sus padres y confían más en su tribu urbana que en la familia donde crecieron, pero donde no sembraron raíces. En vez de resignarnos a esto, deberíamos analizar un poco qué tipo de hábitos teníamos para con ellos en sus primeros años y cuanto tiempo de calidad les dedicábamos.
La mayoría de los padres pasamos mucho tiempo alejados de nuestros niños aunque físicamente estemos siempre a su lado. La televisión, los video juegos, la prensa, el trabajo y la misma diferencia de preferencias por determinadas actividades van creando una brecha comunicacional y afectiva que cada vez se incrementa más y más. Se va creando un abismo tal, que cuando los chicos crecen se convierten en unos perfectos extraños conocidos. Pero pocas veces nos detenemos a buscar actividades que además de ser placenteras y enriquecedoras nos puedan unir más, tanto con los niños como con nuestra pareja. La familia puede aprender junta a ser cada vez mejor, a establecer lazos de corazón indestructibles y a apreciar en unión las cosas sencillas y sabrosas que nos ofrece la vida.
Hay tantas cosas que pueden darle un toque de disfrute y aprendizaje mutuo a esa maravillosa aventura de ser padres. Actividades sencillas y prácticas pero cargadas de disfrute que permiten que la comunicación con tus hijos sea del tipo corazón-corazón.

Por ejemplo:

1) La lectura en familia: ¿Cuántas horas pasan tus hijos frente al televisor? Sería mejor invertir más tiempo en leer juntos, bien sea un cuento, una revista, o cualquier cosa que haga de un rato de lectura una oportunidad de compartir, reír e imaginar juntos. Enséñales que la lectura puede ser amena y agradable, si ven que lo disfrutas, mejor aún. Además si reemplazas tu propio hábito de ver demasiada televisión por el de leer más, te harás un favor, pues en vez de seguir dejando que otros piensen por ti, comenzarás a pensar y cada vez te provocará menos estar hipnotizado frente a su pantalla. Recuerda que somos modelo a imitar por nuestros hijos, no se trata de prohibirles ver televisión, se trata de enseñarles que hay alternativas mejores. Y por supuesto predicar con el ejemplo.

2) Sembrar un árbol: Otra excelente oportunidad de pasar un buen rato con tus hijos, enseñarles a amar la naturaleza y hacerse conscientes de la importancia de cuidar el planeta en que viven. Además estar en contacto con la tierra es excelente terapia para relajarse, eliminar el estrés y para ser niño de nuevo. Para los niños es maravilloso que sus padres se permitan ser niños de nuevo de vez en cuando, y para los adultos es una oportunidad de conectarse con el pequeñín que llevan dentro y apreciar más las cosas sencillas y sabrosas de la vida. Sembrando un árbol con tus hijos sellas una especie de pacto de amor entre ellos, la tierra y tú. Pocas actividades están tan llenas de magia.

3) Jugar en el suelo: ¿Desde cuando no te tiras al suelo a jugar? ¿Ya se te olvidó lo placentero que es? ¿Sabías que no hay nada de malo en ensuciarse o mojarse en un charco? Deja de cuidarte tanto de estas cosas tan placenteras como son ensuciarte en el suelo, saltar sobre un charco o jugar bajo la lluvia. Cuando estés despidiéndote de este mundo, te darás cuenta de que debiste dedicar más tiempo a este tipo de actividades, sobre todo si es en compañía de tus hijos. Además, lo que debes transmitir a tus hijos si lo que deseas para ellos es que sean felices; es la sencillez, el disfrute, y la capacidad de saborear cada momento de la vida, este es el verdadero éxito de la vida: VIVIRLA.

4) Mirar las estrellas: A mi hija le encanta esta actividad; verlas y contarlas. Contemplar el cielo es algo muy hermoso y relajante. Además te enseña a apreciar lo insignificantes que son los problemas humanos en comparación con la magnitud y belleza del universo. Me gusta pensar que la misma fuerza que sostiene todo ese universo girando en perfecta armonía, puede asistirme siempre que crea que tengo un problema. No enseñes a tus hijos a angustiarse, enséñales a confiar en que no están solos, y que su presencia en la tierra tiene un por qué.

5) Contar e inventar historias: Una oportunidad muy provechosa para el desarrollo de la imaginación, y sembrar el hábito de la conversación y la confianza. La mayoría de los adolescentes se niega a conversar con sus padres por que estos no han establecido un verdadero puente de comunicación y confianza para expresarse. Sentarse con los niños a contar historias e incentivarlos a que cuenten e inventen las suyas propias establece un nexo comunicacional que perdurará durante toda la vida y hará que tu relación con ellos siempre sea considerada una relación de amigo y no una relación de autoridad. Además será lo que más recuerden de ti cuando ya no estés.

6) Cuidar una mascota: Es otra oportunidad de enseñarles a amar y cuidar la naturaleza, a ser responsables y a saber que los animales son nuestros hermanos menores y deben ser amados, respetados y protegidos. Un niño que aprende a ser responsable de su mascota, desarrolla de por vida un amor por los seres indefensos que le acompañará toda la vida, y no le permitirá abusar del más débil cuando de adulto se presente la oportunidad. Nuestra mejor herencia: el respeto a la vida.

Como ves hay muchísimas oportunidades para sembrar hábitos positivos y enriquecedores en la relación con nuestros hijos, estos son solo algunos de los hábitos que además de permitirnos compartir con ellos, construyen una especie de puente de corazón a corazón, que les ayudará a ser mejores hombres y mujeres y a a preciar las cosas hermosas y sencillas de la vida, en vez de darle tanta importancia al materialismo vacío que cada vez corroe más nuestras sociedades, destruye nuestro planeta y por supuesto nos condena como especie a una auto extinción segura.

Por: Elvis Canino