jueves, 5 de mayo de 2011

CAMBIAR DE ABONO!!!!!!!!!!!


"No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino."
(Confucio)


Vivimos en una sociedad muy extraña, según mi criterio, que premia y castiga en vez de simplemente aceptar, que nos inculca la adoración al dinero, y el culto al plasticismo mientras los verdaderos valores y las cualidades más humanistas quedan relegadas al rincón de las peroles viejos sin importancia. Un mundo donde se admira al ejecutivo que ha vendido su alma, y se trata con desprecio al maestro que entrega la suya a la formación de nuestro recurso más preciado, nuestros hijos. Donde se le pone alfombra roja a la actriz que nos deslumbra con su anormal delgadez y se mal paga a la enfermera que día y noche entrega sus dones a quienes carecen de salud. Donde se premia al que miente para conseguir votos, pero se ignora al que dice la verdad sobre la urgencia que tiene la raza humana de despertar y salvarse de su auto condena a muerte. Donde se etiqueta a un niño y se le enseña a depender de la aprobación de padres, maestros y mundo adulto respectivamente, quedando así condenado a ser un ser moldeable de por vida a lo que piense y acepte el resto. Donde se juzga el pensamiento libre, y se cataloga de rebelde o hiperactivo a quien simplemente no puede seguir reglas mal impuestas porque sencillamente tiene personalidad propia.

Si, vivimos en un mundo así, pero es hora y estamos a tiempo de comenzar a cambiar el abono que alimenta la semilla de nuestra especie, es hora de sembrar y rescatar ideas diferentes que aseguren la supervivencia de la raza humana. Ideas que han sido aportadas desde hace mucho por unos pocos, pero que han sido dejadas en letras y hojas de libros cerrados. No podemos permitir que el mundo moderno y la "sociedad" sigan pateando, maltratando y mal abonando a nuestros niños. Quien quiere una buena cosecha cuida la semilla…..y definitivamente, el mundo adulto se está encargando de hacer que la nuestra se marchite mucho antes de germinar.

El éxito como meta exclusiva, la sobre exigencia escolar, el premio-castigo como método de enseñanza, la etiqueta mal llamada calificación, el materialismo desmedido convertido en consumismo enfermizo, la desvalorización de la sencillez, la adulación ciega a la riqueza material, el entretenimiento retorcido y desenfocado que regala la TV y la falta de tiempo libre son entre otros los principales factores de intoxicación de nuestra cosecha. Es de urgencia extrema cambiar de abono; ya no es una opción, sino la única forma de cambiar de rumbo…..porque si de algo estoy totalmente convencido es de que vamos por el equivocado.

Por Elvis Canino

viernes, 25 de marzo de 2011

CUESTION DE CONCEPTOS?


"Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)"
(Antoine de Saint-Exupéry)


Existe una confusión generalizada entre lo que significa crianza con respeto y lo que algunos lectores del blog han definido como “Crianza caprichosa”. Comencemos a diferenciarlas definiendo sus conceptos básicos según el diccionario:
Criar: Instruir, educar, dirigir.
Respeto: Sentimiento que lleva a reconocer los derechos, la dignidad o decoro de una persona o cosa y a abstenerse de ofenderlos.
Capricho: Deseo vehemente, antojo.
Según estas definiciones podríamos definir “Criar con respeto” como la educación o instrucción que se le da a un niño en casa y en la escuela, enseñándole a hacerse respetar, a sentirse amado, importante y valioso. A saber que sus derechos terminan donde comienzan los de su prójimo, pero absteniéndonos de ofenderlos y por supuesto de maltratarlos.
La “Crianza con capricho” (Término que ha nacido a raiz de muchísimas conversaciones con lectores y allegados) podría definirse como la educación e instrucción donde se satisfacen todos los deseos materiales (o al menos los que están al alcance), donde algunas veces no se maltrata físicamente pero se chantajea emocionalmente, o simplemente se es indiferente a las verdaderas necesidades afectivas, donde se deja de fijar limites y donde se exige el respeto que no se da, o en el peor de los casos se permite irrespetar.
Pero ojo, no hablo del respeto ciego que algunos adultos exigen, más no dan. No se puede pedir lo que no se da. Si irrespetas a un niño, es totalmente absurdo que le exijas respeto a cambio. Si le dices que debe hacerlo simplemente por que eres mayor, y tu conducta hacia con él o hacia los demás es contraria, quizás te temerá, pero no te respetará.
Un niño criado con respeto, respeta. Un niño criado con amenazas o violencia, teme. Un niño criado de manera caprichosa desconoce límites y exigirá complacencia todo el tiempo y en todo lugar (Y no me refiero a complacer las necesidades afectivas reales)
Criar con respeto no es, como muchas personas creen, regalar objetos para "demostrar amor"; satisfacer cualquier deseo material para evitar berrinches; permitir conductas inapropiadas, a veces con violencia incluída, en fin, dejar que los niños hagan lo que les de la gana, cuando y donde les dé la gana. NO, se trata más bien de un dar y recibir amor, atención, tiempo, paciencia. Pero óigase bien, DAR Y RECIBIR; debe ser bidireccional.
La mayoría de los adultos que conozco y oigo quejarse de que sus hijos son irrespetuosos, desconsiderados, caprichosos, mezquinos y una infinita lista de atributos o mejor dicho defectos, debería detenerse a revisar cuantos de estos defectos de carácter no son más que proyecciones de ellos mismos reflejadas como en agua cristalina . Los niños son espejos fieles donde se proyectan sus padres, sus maestros y hasta la misma sociedad; y eso en vez de condenarlo, deberíamos aprovecharlo para nuestro propio crecimiento.
¿Quieres que te dé un secreto para que tus hijos o alumnos te escuchen, con verdadera atencion en caso de que quieras comenzar a enmendar las cosas, por que la comunicación "se te ha salido de las manos”? Deja de hablarles desde el adulto, desde la autoridad unidireccional que exige respeto por que sí y no dá nada parecido a cambio. Háblales desde el suelo, como un niño. Bájate de tu pedestal de progenitor o maestro, ensúciate, acuéstate en el piso y mírale a los ojos con amor, no con autoridad inflexible. Los niños "respetan" el autoritarismo por puro temor. Pero existe alguien que fácilmente logrará conexión con su esencia y su alma, ese es tu propio niño interno y él no sabe hablar desde las alturas del poder, solo sabe conversar y escuchar desde la simpleza, la humildad y el amor, poniéndose a la altura de su interlocutor y mirando el mundo con el mismo cristal limpio y aun a salvo de la suciedad del mundo adulto.

Por Elvis Canino

jueves, 27 de enero de 2011

EGOS SUICIDAS




Basta con echar una mirada a la gente que nos rodea en las calles y en nuestro entorno. Miradas malhumoradas, paso acelerado, respuestas hostiles, sumisión, paranoia, temor, agresividad, egoísmo, estrés, enfermedades, adicciones, y una infinita lista de características totalmente opuestas a un estado de paz y serenidad que sería nuestro estado ideal de no estar tan desconectados de nuestra verdadera esencia.

Si observas bien y con el corazón a las personas con las que interactúes en el día a día, no verás otra cosa que niños asustados y llenos de rencor encerrados en cuerpos de adultos. Todo ese estrés, toda esa prisa, toda esa ira, todo ese miedo, acumulados en un pequeño niño atrapado, que aún sigue sin perdonar, sin rebelarse, sin contestar y muchas veces hasta sin cortar el cordón umbilical.

Esto, entre otros factores, por que no se deja a los niños ser niños. Queremos que actúen como adultos desde pequeños; que estén en la escuela desde que caminan o hasta antes, que tengan normas de etiqueta y sean maniáticos del orden y la limpieza desde que gatean; que se comporten bien, lo que quiere decir que no jueguen rompiendo cosas, explorando y ensuciándose o sea aprendiendo como debe aprender un niño. Si fantasean, los etiquetamos como mentirosos; si se ensucian, como revoltosos; si son ellos mismos, como hiperactivos; si replican, como contestones; si desobedecen una orden (a veces absurda), como niños malos.

Lamentablemente mientras en nuestra sociedad se sigan repitiendo y retransmitiendo patrones de crianza y educación que implican: la recompensa y el castigo; la severidad; la necesidad de aprobación por parte de padres, familiares y maestros; las calificaciones basadas en competencia y demostración de aptitudes; las etiquetas; la escolaridad “institucional” sin sentido y repleta de reglas absurdas que en vez de estimular la independencia, más bien incentiva la obediencia y sumisión, siempre vamos a seguir teniendo un planeta repleto de gente vacía, dependiente, sumisa, egoísta, estresada, enferma, malhumorada, materialista, triste, adicta, y con muy pocos valores. O sea, una condena segura a la autoaniquilación de la raza humana.

Los avances y el desarrollo están bien, y hay que estar agradecido con algunos de los beneficios que implican, pero olvidamos algo, nuestro avance como seres humanos. Tenemos un terrible estado de emergencia, estamos a punto de destruir todo lo que existe en el mundo material por culpa de nuestra codicia, nuestra arrogancia y nuestra necedad.

Es hora de impartir tanto en la casa como en las escuelas materias prioritarias como: autoestima, espiritualidad (no confundir con religión), paz, meditación, respeto a toda manifestación de vida, ecología, artes y otras materias que urgentemente deberían reemplazar a otras que solo nos dejan un banco de memoria repleto de datos y fórmulas que jamás resolverán lo esencial: nuestra conexión con la verdadera felicidad. Es hora de que paremos la carrera armamentista y tecnológica y emprendamos urgentemente un viaje al fondo de nuestro verdadero ser. Dejemos de buscar afuera y comencemos la búsqueda interna, invirtamos todos nuestros recursos en eso, ya que de no hacerlo, muy pronto no tendremos planeta donde seguir “avanzando”.

Los niños siempre han venido a recordarnos esto, pero nuestra sociedad utiliza sus mejores armas (padres y maestros, video juegos, modas, sistema educativo, religión, medicamentos, leyes y reglas, alimentos transgénicos, adoctrinamiento social, azúcar, alcohol y drogas tanto legales como ilegales, medios de comunicación, especialmente la TV) para hacerlos olvidar, desconectarlos de su esencia y convertirlos en lo que nos convirtió a nosotros, en egos suicidas…….

Por Elvis Canino


domingo, 2 de enero de 2011

...Cuando más te necesito!


Cuando parece que no me quiero estar quieto
Cuando hago más ruido del que toleras
Cuando rompo cosas valiosas para ti
Cuando hago pataletas “por todo”
Cuando no dejo de llorar por lo que, para ti, son tonterías
Cuando nada puede lograr que me concentre
Cuando todo lo que me dicen me molesta
Cuando no mantengo el orden que me haría digno un premio
Cuando mis calificaciones no te complacen
Cuando te llaman de la escuela para darte quejas de mi conducta
Cuando parezco no comprenderte
Cuando golpeo a otro niño
Cuando parezco sumergido en mi mundo y no te atiendo
Cuando no soy un niño modelo, ni digno de halagos... ¡como los hijos del vecino!
Cuando te avergüenzo en público por no saber "comportarme en sociedad"
Cuando hago cualquiera de estas cosas, es cuando menos necesitaré tu desaprobación, tus gritos, tus regaños, tus azotes, tu indiferencia, tu desamor...
¡Es justo en estos momentos cuando más te necesito!


Por Elvis Canino

sábado, 18 de diciembre de 2010

CARTA AL NIÑO JESUS


Querido niño Jesús:

Realmente no sabia como comenzar esta carta, tenemos tanto tiempo desconectados que espero no te hayas olvidado de mí. Soy aquel niño que quería ser astronauta, medico, escritor, científico y presidente, todo al mismo tiempo ¿Me recuerdas? Bueno, ha pasado el tiempo. Pero creo que en el fondo mi corazón no ha cambiado tanto, puede que se haya endurecido un poco, puede que ahora dedique menos tiempo a soñar despierto, que ya no disfrute tanto contando estrellas o imaginando como debe ser el interior de un hormiguero. Pero aún se emociona cuando mira una puesta de sol, todavía se arruga cuando se siente solo, a veces llora cuando no encuentra respuesta.
A diferencia de la época en que te escribía, ahora dispongo de poco tiempo para hacerlo; de hecho me acabo de dar cuenta que ahora miro el reloj. Era más agradable cuando medía el tiempo con las salidas y puestas de sol, y por supuesto con las hermosas noches decembrinas llenas de luces, regalos y las hallacas de mi madre.
Recuerdo que mis cartas eran más específicas, se limitaban a una lista de regalos, y no tenían tantos rodeos y palabrerío diplomático, cosas que me ha contagiado el mundo de los adultos. Trataré de que esta sea igual, dejaré que la escriba el niño que aún vive en mí y mandaré a dormir al adulto cuidadoso, serio (bueno, solo un poco) y responsable (¿yo dije eso?) que se está haciendo cargo de la redacción de la misma y la está convirtiendo en un palabrerío que sé que ya debe haberte aburrido.
Bueno……..esta es mi lista:
1) Deseo que protejas y escuches a cada niño del planeta, sin distinción de raza, credo o condición social. Que ninguno de sus ruegos deje de recibir respuesta, especialmente cuando pidan tu ayuda en momentos desagradables. Que el pan nunca les falte, que siempre tengan un techo que les proteja de la intemperie y alguien que les dé un abrazo, un beso y les lea algo antes de irse a la cama. Que ninguno tenga que acostarse en el suelo; que no tengan que refugiarse de las bombas que los adultos lanzan sobre su ciudad por razones que ni tú entiendes; que nunca tengan que esconderse de nadie; que nunca dejen de sonreír; que nunca dejen de creer y confiar en ti.
2) Deseo que desaparezcan las multinacionales que matan a nuestra madre tierra, esclavizan a nuestros niños y fabrican productos adictivos diseñados especialmente para enfermar. Para luego vendernos sus “curas”, vacunas y demás productos que ofrecen un alivio a las mismas desavenencias que ellos crean. Que todos sus presidentes y gerentes vuelvan a ser niños, estoy seguro de que dejarán de matar por dinero, y volverán a amar el hogar que tú les creaste.
3) Deseo que desaparezca el consumismo sin sentido que ha convertido la navidad en un gran negocio. Donde todos corren como locos a gastar dinero en cosas que no necesitan, a regalar cosas que solo generan más basura para nuestra amada tierra. Donde nadie se acuerda del hambriento, del que no tiene casa, del que no puede ni quiere escribirte por que se cansó de nunca recibir respuesta. Donde en vez de querer compartir, queremos deslumbrar.
4) Deseo que desaparezcan las escuelas, donde no se enseña a pensar sino a obedecer. Donde se comienzan a seguir reglas sin sentido, donde se comienza a venerar la competencia y se premia por ser mejor que el resto. En su lugar tráenos muchos árboles de mango, para que nuestros niños sean guiados bajo su sombra en un aprendizaje sin competencia mal sana, sin calificaciones que etiquetan y comiendo al aire libre de ese rico fruto, mientras le dan forma a las nubes tendidos en la grama mirando al cielo azul.
5) Por favor llévate a otro planeta a los políticos, dirigentes de turno, gerentes de telemercadeo, empresarios corporativos, líderes religiosos, moralistas, discriminadores, racistas, violadores, explotadores y demás seres que perdieron la magia y la honestidad de la niñez. O mejor aún, dales una oportunidad de volver a ser niños y hazlos inmunes al vicioso, corrupto y egocéntrico mundo que hemos creado los adultos.
6) Recuérdanos quienes somos realmente, cada vez que nos veas con el ceño fruncido, de mal humor, peleando con los vecinos o trabajando mucho. Así dejaremos de mirar el reloj, sonreiremos más y te escribiremos más seguido.
7) Recuérdanos cómo perdonar, como dejar el pasado atrás y vivir en el presente como cuando éramos chicos, y todo nos parecía un milagro repleto de colores, magia y posibilidades infinitas.
8) Ayúdanos a recordar que no estamos solos, y que este "mundo loco patas arriba " ha sido creado por nosotros mismos, desde el día en que dejamos de jugar y comenzamos a pelear por sobrevivir.
9) Perdónanos cada vez que te ofendemos permitiendo que miles de niños sufran y pasen hambre, mientras pegamos la nariz de una vitrina, preocupándonos solo por nuestros asuntos y no haciendo nada por el projimo.
10) Por favor respóndenos esta carta y fírmala, para que los que dejaron de creer, perdieron la fe en tí, o simplemente olvidaron que una vez fueron niños comprueben con su juicio de adultos que no nos has olvidado. Tal vez así comiencen a poner su granito de arena para que todas estas peticiones comiencen a hacerse parte de nuestra realidad común desde ya.

Me despido, no sin antes agradecerte por permitirme escribirte estas líneas. El niño que una vez fuí acaba de sonreír de nuevo. Creo que al fin me ha perdonado!!!!!!!!!!!!

Por Elvis Canino

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿CUANDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE ALGUIEN TE DIJO “TE AMO”?


“La infancia muestra al hombre, como la mañana muestra el día.”

(John Milton)


¿Recuerdas qué se siente cuando alguien te abraza, te toma de las manos o simplemente te ve a los ojos y te dice “Te amo”? ¿Recuerdas lo hermoso que es que esas palabras salgan de alguien a quien amas o admiras? El cosquilleo en el estómago, las ganas de seguir viviendo, la sensación de ser querido, de importarle a alguien, de ver todo con la gracia que adquieren las cosas sencillas cuando se ama y se es amado. Visualiza la situación y estoy seguro que sentirás paz, alegría, tu visualización será grata….puedo dar fe de eso.

Por otra parte ¿Recuerdas la última vez que alguien te gritó? ¿Te recuerdas sintiendo terror e impotencia en alguna situación? ¿Alguna vez alguien se ha reído de ti sin que puedas defenderte? ¿Te han golpeado (en tu vida adulta) sin que puedas hacer algo al respecto? (Espero que no) ¿Alguna vez alguien a quien amas te ha hecho daño? ¿Sabes lo que se siente en un momento así? Si lo visualizas….¿Qué sientes?.....¿Impotencia? ¿Rabia? ¿Dolor? ¿Un sentimiento de traición? ¿Odio mezclado con sumisión?.....estoy seguro de que la visualización no va a ser nada grata.

Ambas visualizaciones describen, cada una por su lado, la situación emocional de un niño que es muy amado y de un niño que es maltratado bien sea física, psicológica o moralmente por sus padres y demás adultos allegados a su entorno. En ambas situaciones las personas que infligen el abrazo y el castigo son personas a quienes se les ama y admira. En el primer caso las caricias y palabras recibidas alimentan y multiplican el amor y la admiración por ese superhéroe o semidios llamado papi, mami o el familiar de donde provengan; mientras que en el segundo lo que crece es la sumisión y el mal llamado “respeto”, acompañado de un dolor profundo y un resentimiento disfrazado de mil emociones, preguntando una y otra vez como un eco en el vacío “¿por qué me hace daño?” “¿será que me lo merezco?” “entonces ¿le amo o le odio?”

Los recuerdos de nuestra primera infancia nos acompañarán de por vida, bien sea consciente o inconscientemente. De ellos dependerá nuestra de forma de reaccionar ante diversas circunstancias, nuestra forma de pensar, de socializar, nuestro carácter y hasta nuestra salud mental y física. Esto no quiere decir que sea limitativo de por vida, ya que el ser humano tiene libre albedrío y puede cambiar lo que sea cuando sea, si se lo propone. Pero está más que comprobado que esta primera etapa de nuestra vida es crucial; yo diría que es algo así como nuestro software básico. A lo largo de los años, reinsertaremos y desecharemos programas nuevos y viejos, pero siempre sobre nuestro programa básico.

Tus hijos van haciendo su programa básico desde que están en el vientre. Por eso es tan importante el bienestar emocional y la tranquilidad de la madre embarazada y de su entorno. El bebé en su vida intrauterina ya está como una esponjita, absorbiendo todo lo que a través de su madre siente y escucha. Al nacer comienza a observar, escuchar, identificar, asociar e interactuar con su entorno, y la parte de su entorno que más influencia tiene sobre ellos eres tú. No solamente contribuyes a su programación básica con lo que les haces o les dejas de hacer, sino que también tu conducta, tus palabras y tus reacciones son observadas, sentidas y copiadas en su totalidad. Ellos andan observando todo y basándose en eso para ir a su vez creando su realidad. Incluso aquello que sientes y no expresas es perfectamente percibido por estos pequeños super observadores.

Basándote en esto y tomando como referencia las dos visualizaciones que te sugerí al inicio de este artículo, ¿Cuál te gustaría que sea la programación básica y el tipo de recuerdos que tengan tus hijos o los niños que estén creciendo en tu entorno? Si te quedas con la primera opción (espero que sea esa la de tu agrado) ¿Qué estás esperando? Sal corriendo ya…..agarra a esa criatura, abrázala, amapúchala (como decimos en mi país), mírale a los ojos y exprésale con toda tu alma: “Te amo”………y por favor……que ese sea tu eco…….


Por Elvis Canino

jueves, 18 de noviembre de 2010

Las Fórmulas Mágicas!



Vivimos, sobre todo quienes estamos del lado occidental del planeta, en un mundo acelerado, competitivo e impaciente. Acostumbrados a la practicidad y a las soluciones inmediatas. 

Si estamos descontentos con nuestro físico, acudimos al cirujano para que nos corrija todo de inmediato con el bisturí. 

Si nos duele algo vamos a que el doctor lo saque o nos mande una "pastillita", en vez de buscar la causa de fondo. 

Si nuestros hijos no encajan con nuestras expectativas los llevamos a un terapeuta o psicólogo y dejamos el “problema” en sus manos esperando una pronta y "milagrosa" solución.

Nuestros hijos son un reflejo de nosotros y de nuestro mundo interno. En ellos proyectamos todo: nuestros temores, manías, conductas neuróticas, estados de ansiedad, tristeza, alegría, paz mental... ¡todo!. 

Cuando la gente me pregunta cosas como: "¿Qué le doy a ese muchacho para que se calme y deje de destruir todo?".
Les respondo: “¡Cálmate tú!”.

A los adultos nos disgusta que se nos ponga un espejo al frente, es por eso que como padres nos molesta tanto que los niños "se nos salgan del molde”. 

Dejamos de verlos como lo que son: niños, y pasamos a verlos como enemigos, tiranos, manipuladores y pequeños demonios por el simple hecho de comportarse como corresponde a su edad. 

Aunado a esto, los “expertos” nos dicen que dicha conducta es una muestra de desadaptación, etiquetan al niño como hiperactivo, y lo medican o nos recomiendan llevarlo a terapia. 

¿Para qué? Para que resolvamos rápidamente nuestro “problema”. 

¿Cómo? Con la pastilla, las gotas o las técnicas conductistas que el “experto” nos asegure son de efecto inmediato.

La realidad es que nuestros hijos son la mejor oportunidad que tenemos para conocernos a nosotros mismos y aceptarnos como seres imperfectos que tienen derecho a equivocarse y a fracasar de vez en cuando. 

Dejemos de exigir tanta seriedad, pulcritud, orden, inteligencia numérica y disciplina a nuestros hijos y aprendamos a dejarlos SER lo que son: niños.

En vez de pretender que controlen esfínteres temprano, vayan al kinder temprano, hablen perfectamente (Y si es posible en más de un idioma) temprano, hagan su cama temprano, duerman solos en su habitación temprano… En pocas palabras: que dejen de ser niños temprano. 

Aprendamos más bien a desacelerar nuestro reloj y a dejar que la naturaleza haga las cosas según su propio y perfecto cronograma.

Dejemos de exigir tanto “éxito” y enseñemos que fracasar también se vale. De hecho es la mejor manera de aprender. 

Dejemos de exigir tanta pulcritud y orden y aceptemos que un poco de desorden es válido y nos hace humanos. 

Dejemos de exigir tanta autonomía. Un poco de protección y ayuda no mata a nadie. 

Dejemos de buscar tanto el ser "padres perfectos" y aprendamos a disfrutar a nuestros hijos con sus defectos y virtudes.

¿Y los “expertos"? 

Pues dejemos de ofrecer tantas fórmulas mágicas, con soluciones inmediatas.

La vida es para vivirla. ¡No para pasarle de lado!


Por Elvis Canino