jueves, 27 de enero de 2011

EGOS SUICIDAS




Basta con echar una mirada a la gente que nos rodea en las calles y en nuestro entorno. Miradas malhumoradas, paso acelerado, respuestas hostiles, sumisión, paranoia, temor, agresividad, egoísmo, estrés, enfermedades, adicciones, y una infinita lista de características totalmente opuestas a un estado de paz y serenidad que sería nuestro estado ideal de no estar tan desconectados de nuestra verdadera esencia.

Si observas bien y con el corazón a las personas con las que interactúes en el día a día, no verás otra cosa que niños asustados y llenos de rencor encerrados en cuerpos de adultos. Todo ese estrés, toda esa prisa, toda esa ira, todo ese miedo, acumulados en un pequeño niño atrapado, que aún sigue sin perdonar, sin rebelarse, sin contestar y muchas veces hasta sin cortar el cordón umbilical.

Esto, entre otros factores, por que no se deja a los niños ser niños. Queremos que actúen como adultos desde pequeños; que estén en la escuela desde que caminan o hasta antes, que tengan normas de etiqueta y sean maniáticos del orden y la limpieza desde que gatean; que se comporten bien, lo que quiere decir que no jueguen rompiendo cosas, explorando y ensuciándose o sea aprendiendo como debe aprender un niño. Si fantasean, los etiquetamos como mentirosos; si se ensucian, como revoltosos; si son ellos mismos, como hiperactivos; si replican, como contestones; si desobedecen una orden (a veces absurda), como niños malos.

Lamentablemente mientras en nuestra sociedad se sigan repitiendo y retransmitiendo patrones de crianza y educación que implican: la recompensa y el castigo; la severidad; la necesidad de aprobación por parte de padres, familiares y maestros; las calificaciones basadas en competencia y demostración de aptitudes; las etiquetas; la escolaridad “institucional” sin sentido y repleta de reglas absurdas que en vez de estimular la independencia, más bien incentiva la obediencia y sumisión, siempre vamos a seguir teniendo un planeta repleto de gente vacía, dependiente, sumisa, egoísta, estresada, enferma, malhumorada, materialista, triste, adicta, y con muy pocos valores. O sea, una condena segura a la autoaniquilación de la raza humana.

Los avances y el desarrollo están bien, y hay que estar agradecido con algunos de los beneficios que implican, pero olvidamos algo, nuestro avance como seres humanos. Tenemos un terrible estado de emergencia, estamos a punto de destruir todo lo que existe en el mundo material por culpa de nuestra codicia, nuestra arrogancia y nuestra necedad.

Es hora de impartir tanto en la casa como en las escuelas materias prioritarias como: autoestima, espiritualidad (no confundir con religión), paz, meditación, respeto a toda manifestación de vida, ecología, artes y otras materias que urgentemente deberían reemplazar a otras que solo nos dejan un banco de memoria repleto de datos y fórmulas que jamás resolverán lo esencial: nuestra conexión con la verdadera felicidad. Es hora de que paremos la carrera armamentista y tecnológica y emprendamos urgentemente un viaje al fondo de nuestro verdadero ser. Dejemos de buscar afuera y comencemos la búsqueda interna, invirtamos todos nuestros recursos en eso, ya que de no hacerlo, muy pronto no tendremos planeta donde seguir “avanzando”.

Los niños siempre han venido a recordarnos esto, pero nuestra sociedad utiliza sus mejores armas (padres y maestros, video juegos, modas, sistema educativo, religión, medicamentos, leyes y reglas, alimentos transgénicos, adoctrinamiento social, azúcar, alcohol y drogas tanto legales como ilegales, medios de comunicación, especialmente la TV) para hacerlos olvidar, desconectarlos de su esencia y convertirlos en lo que nos convirtió a nosotros, en egos suicidas…….

Por Elvis Canino


domingo, 2 de enero de 2011

...Cuando más te necesito!


Cuando parece que no me quiero estar quieto
Cuando hago más ruido del que toleras
Cuando rompo cosas valiosas para ti
Cuando hago pataletas “por todo”
Cuando no dejo de llorar por lo que, para ti, son tonterías
Cuando nada puede lograr que me concentre
Cuando todo lo que me dicen me molesta
Cuando no mantengo el orden que me haría digno un premio
Cuando mis calificaciones no te complacen
Cuando te llaman de la escuela para darte quejas de mi conducta
Cuando parezco no comprenderte
Cuando golpeo a otro niño
Cuando parezco sumergido en mi mundo y no te atiendo
Cuando no soy un niño modelo, ni digno de halagos... ¡como los hijos del vecino!
Cuando te avergüenzo en público por no saber "comportarme en sociedad"
Cuando hago cualquiera de estas cosas, es cuando menos necesitaré tu desaprobación, tus gritos, tus regaños, tus azotes, tu indiferencia, tu desamor...
¡Es justo en estos momentos cuando más te necesito!


Por Elvis Canino

sábado, 18 de diciembre de 2010

CARTA AL NIÑO JESUS


Querido niño Jesús:

Realmente no sabia como comenzar esta carta, tenemos tanto tiempo desconectados que espero no te hayas olvidado de mí. Soy aquel niño que quería ser astronauta, medico, escritor, científico y presidente, todo al mismo tiempo ¿Me recuerdas? Bueno, ha pasado el tiempo. Pero creo que en el fondo mi corazón no ha cambiado tanto, puede que se haya endurecido un poco, puede que ahora dedique menos tiempo a soñar despierto, que ya no disfrute tanto contando estrellas o imaginando como debe ser el interior de un hormiguero. Pero aún se emociona cuando mira una puesta de sol, todavía se arruga cuando se siente solo, a veces llora cuando no encuentra respuesta.
A diferencia de la época en que te escribía, ahora dispongo de poco tiempo para hacerlo; de hecho me acabo de dar cuenta que ahora miro el reloj. Era más agradable cuando medía el tiempo con las salidas y puestas de sol, y por supuesto con las hermosas noches decembrinas llenas de luces, regalos y las hallacas de mi madre.
Recuerdo que mis cartas eran más específicas, se limitaban a una lista de regalos, y no tenían tantos rodeos y palabrerío diplomático, cosas que me ha contagiado el mundo de los adultos. Trataré de que esta sea igual, dejaré que la escriba el niño que aún vive en mí y mandaré a dormir al adulto cuidadoso, serio (bueno, solo un poco) y responsable (¿yo dije eso?) que se está haciendo cargo de la redacción de la misma y la está convirtiendo en un palabrerío que sé que ya debe haberte aburrido.
Bueno……..esta es mi lista:
1) Deseo que protejas y escuches a cada niño del planeta, sin distinción de raza, credo o condición social. Que ninguno de sus ruegos deje de recibir respuesta, especialmente cuando pidan tu ayuda en momentos desagradables. Que el pan nunca les falte, que siempre tengan un techo que les proteja de la intemperie y alguien que les dé un abrazo, un beso y les lea algo antes de irse a la cama. Que ninguno tenga que acostarse en el suelo; que no tengan que refugiarse de las bombas que los adultos lanzan sobre su ciudad por razones que ni tú entiendes; que nunca tengan que esconderse de nadie; que nunca dejen de sonreír; que nunca dejen de creer y confiar en ti.
2) Deseo que desaparezcan las multinacionales que matan a nuestra madre tierra, esclavizan a nuestros niños y fabrican productos adictivos diseñados especialmente para enfermar. Para luego vendernos sus “curas”, vacunas y demás productos que ofrecen un alivio a las mismas desavenencias que ellos crean. Que todos sus presidentes y gerentes vuelvan a ser niños, estoy seguro de que dejarán de matar por dinero, y volverán a amar el hogar que tú les creaste.
3) Deseo que desaparezca el consumismo sin sentido que ha convertido la navidad en un gran negocio. Donde todos corren como locos a gastar dinero en cosas que no necesitan, a regalar cosas que solo generan más basura para nuestra amada tierra. Donde nadie se acuerda del hambriento, del que no tiene casa, del que no puede ni quiere escribirte por que se cansó de nunca recibir respuesta. Donde en vez de querer compartir, queremos deslumbrar.
4) Deseo que desaparezcan las escuelas, donde no se enseña a pensar sino a obedecer. Donde se comienzan a seguir reglas sin sentido, donde se comienza a venerar la competencia y se premia por ser mejor que el resto. En su lugar tráenos muchos árboles de mango, para que nuestros niños sean guiados bajo su sombra en un aprendizaje sin competencia mal sana, sin calificaciones que etiquetan y comiendo al aire libre de ese rico fruto, mientras le dan forma a las nubes tendidos en la grama mirando al cielo azul.
5) Por favor llévate a otro planeta a los políticos, dirigentes de turno, gerentes de telemercadeo, empresarios corporativos, líderes religiosos, moralistas, discriminadores, racistas, violadores, explotadores y demás seres que perdieron la magia y la honestidad de la niñez. O mejor aún, dales una oportunidad de volver a ser niños y hazlos inmunes al vicioso, corrupto y egocéntrico mundo que hemos creado los adultos.
6) Recuérdanos quienes somos realmente, cada vez que nos veas con el ceño fruncido, de mal humor, peleando con los vecinos o trabajando mucho. Así dejaremos de mirar el reloj, sonreiremos más y te escribiremos más seguido.
7) Recuérdanos cómo perdonar, como dejar el pasado atrás y vivir en el presente como cuando éramos chicos, y todo nos parecía un milagro repleto de colores, magia y posibilidades infinitas.
8) Ayúdanos a recordar que no estamos solos, y que este "mundo loco patas arriba " ha sido creado por nosotros mismos, desde el día en que dejamos de jugar y comenzamos a pelear por sobrevivir.
9) Perdónanos cada vez que te ofendemos permitiendo que miles de niños sufran y pasen hambre, mientras pegamos la nariz de una vitrina, preocupándonos solo por nuestros asuntos y no haciendo nada por el projimo.
10) Por favor respóndenos esta carta y fírmala, para que los que dejaron de creer, perdieron la fe en tí, o simplemente olvidaron que una vez fueron niños comprueben con su juicio de adultos que no nos has olvidado. Tal vez así comiencen a poner su granito de arena para que todas estas peticiones comiencen a hacerse parte de nuestra realidad común desde ya.

Me despido, no sin antes agradecerte por permitirme escribirte estas líneas. El niño que una vez fuí acaba de sonreír de nuevo. Creo que al fin me ha perdonado!!!!!!!!!!!!

Por Elvis Canino

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿CUANDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE ALGUIEN TE DIJO “TE AMO”?


“La infancia muestra al hombre, como la mañana muestra el día.”

(John Milton)


¿Recuerdas qué se siente cuando alguien te abraza, te toma de las manos o simplemente te ve a los ojos y te dice “Te amo”? ¿Recuerdas lo hermoso que es que esas palabras salgan de alguien a quien amas o admiras? El cosquilleo en el estómago, las ganas de seguir viviendo, la sensación de ser querido, de importarle a alguien, de ver todo con la gracia que adquieren las cosas sencillas cuando se ama y se es amado. Visualiza la situación y estoy seguro que sentirás paz, alegría, tu visualización será grata….puedo dar fe de eso.

Por otra parte ¿Recuerdas la última vez que alguien te gritó? ¿Te recuerdas sintiendo terror e impotencia en alguna situación? ¿Alguna vez alguien se ha reído de ti sin que puedas defenderte? ¿Te han golpeado (en tu vida adulta) sin que puedas hacer algo al respecto? (Espero que no) ¿Alguna vez alguien a quien amas te ha hecho daño? ¿Sabes lo que se siente en un momento así? Si lo visualizas….¿Qué sientes?.....¿Impotencia? ¿Rabia? ¿Dolor? ¿Un sentimiento de traición? ¿Odio mezclado con sumisión?.....estoy seguro de que la visualización no va a ser nada grata.

Ambas visualizaciones describen, cada una por su lado, la situación emocional de un niño que es muy amado y de un niño que es maltratado bien sea física, psicológica o moralmente por sus padres y demás adultos allegados a su entorno. En ambas situaciones las personas que infligen el abrazo y el castigo son personas a quienes se les ama y admira. En el primer caso las caricias y palabras recibidas alimentan y multiplican el amor y la admiración por ese superhéroe o semidios llamado papi, mami o el familiar de donde provengan; mientras que en el segundo lo que crece es la sumisión y el mal llamado “respeto”, acompañado de un dolor profundo y un resentimiento disfrazado de mil emociones, preguntando una y otra vez como un eco en el vacío “¿por qué me hace daño?” “¿será que me lo merezco?” “entonces ¿le amo o le odio?”

Los recuerdos de nuestra primera infancia nos acompañarán de por vida, bien sea consciente o inconscientemente. De ellos dependerá nuestra de forma de reaccionar ante diversas circunstancias, nuestra forma de pensar, de socializar, nuestro carácter y hasta nuestra salud mental y física. Esto no quiere decir que sea limitativo de por vida, ya que el ser humano tiene libre albedrío y puede cambiar lo que sea cuando sea, si se lo propone. Pero está más que comprobado que esta primera etapa de nuestra vida es crucial; yo diría que es algo así como nuestro software básico. A lo largo de los años, reinsertaremos y desecharemos programas nuevos y viejos, pero siempre sobre nuestro programa básico.

Tus hijos van haciendo su programa básico desde que están en el vientre. Por eso es tan importante el bienestar emocional y la tranquilidad de la madre embarazada y de su entorno. El bebé en su vida intrauterina ya está como una esponjita, absorbiendo todo lo que a través de su madre siente y escucha. Al nacer comienza a observar, escuchar, identificar, asociar e interactuar con su entorno, y la parte de su entorno que más influencia tiene sobre ellos eres tú. No solamente contribuyes a su programación básica con lo que les haces o les dejas de hacer, sino que también tu conducta, tus palabras y tus reacciones son observadas, sentidas y copiadas en su totalidad. Ellos andan observando todo y basándose en eso para ir a su vez creando su realidad. Incluso aquello que sientes y no expresas es perfectamente percibido por estos pequeños super observadores.

Basándote en esto y tomando como referencia las dos visualizaciones que te sugerí al inicio de este artículo, ¿Cuál te gustaría que sea la programación básica y el tipo de recuerdos que tengan tus hijos o los niños que estén creciendo en tu entorno? Si te quedas con la primera opción (espero que sea esa la de tu agrado) ¿Qué estás esperando? Sal corriendo ya…..agarra a esa criatura, abrázala, amapúchala (como decimos en mi país), mírale a los ojos y exprésale con toda tu alma: “Te amo”………y por favor……que ese sea tu eco…….


Por Elvis Canino

jueves, 18 de noviembre de 2010

Las Fórmulas Mágicas!



Vivimos, sobre todo quienes estamos del lado occidental del planeta, en un mundo acelerado, competitivo e impaciente. Acostumbrados a la practicidad y a las soluciones inmediatas. 

Si estamos descontentos con nuestro físico, acudimos al cirujano para que nos corrija todo de inmediato con el bisturí. 

Si nos duele algo vamos a que el doctor lo saque o nos mande una "pastillita", en vez de buscar la causa de fondo. 

Si nuestros hijos no encajan con nuestras expectativas los llevamos a un terapeuta o psicólogo y dejamos el “problema” en sus manos esperando una pronta y "milagrosa" solución.

Nuestros hijos son un reflejo de nosotros y de nuestro mundo interno. En ellos proyectamos todo: nuestros temores, manías, conductas neuróticas, estados de ansiedad, tristeza, alegría, paz mental... ¡todo!. 

Cuando la gente me pregunta cosas como: "¿Qué le doy a ese muchacho para que se calme y deje de destruir todo?".
Les respondo: “¡Cálmate tú!”.

A los adultos nos disgusta que se nos ponga un espejo al frente, es por eso que como padres nos molesta tanto que los niños "se nos salgan del molde”. 

Dejamos de verlos como lo que son: niños, y pasamos a verlos como enemigos, tiranos, manipuladores y pequeños demonios por el simple hecho de comportarse como corresponde a su edad. 

Aunado a esto, los “expertos” nos dicen que dicha conducta es una muestra de desadaptación, etiquetan al niño como hiperactivo, y lo medican o nos recomiendan llevarlo a terapia. 

¿Para qué? Para que resolvamos rápidamente nuestro “problema”. 

¿Cómo? Con la pastilla, las gotas o las técnicas conductistas que el “experto” nos asegure son de efecto inmediato.

La realidad es que nuestros hijos son la mejor oportunidad que tenemos para conocernos a nosotros mismos y aceptarnos como seres imperfectos que tienen derecho a equivocarse y a fracasar de vez en cuando. 

Dejemos de exigir tanta seriedad, pulcritud, orden, inteligencia numérica y disciplina a nuestros hijos y aprendamos a dejarlos SER lo que son: niños.

En vez de pretender que controlen esfínteres temprano, vayan al kinder temprano, hablen perfectamente (Y si es posible en más de un idioma) temprano, hagan su cama temprano, duerman solos en su habitación temprano… En pocas palabras: que dejen de ser niños temprano. 

Aprendamos más bien a desacelerar nuestro reloj y a dejar que la naturaleza haga las cosas según su propio y perfecto cronograma.

Dejemos de exigir tanto “éxito” y enseñemos que fracasar también se vale. De hecho es la mejor manera de aprender. 

Dejemos de exigir tanta pulcritud y orden y aceptemos que un poco de desorden es válido y nos hace humanos. 

Dejemos de exigir tanta autonomía. Un poco de protección y ayuda no mata a nadie. 

Dejemos de buscar tanto el ser "padres perfectos" y aprendamos a disfrutar a nuestros hijos con sus defectos y virtudes.

¿Y los “expertos"? 

Pues dejemos de ofrecer tantas fórmulas mágicas, con soluciones inmediatas.

La vida es para vivirla. ¡No para pasarle de lado!


Por Elvis Canino

domingo, 24 de octubre de 2010

TU VERDADERO MUNDO


“En tu tierra – dijo el principito – los hombres cultivan cinco mil rosas en el mismo jardín…y no encuentran lo que buscan…” (Antoine de Saint-Exupéry)

Los niños ven el mundo a través del cristal de la pureza, de la curiosidad, del amor. Quieren tocar todo, oler todo, preguntar todo, imaginar que hay dentro o detrás de todo, en pocas palabras aprovechan y disfrutan cada instante de sus vidas. Viven el presente, no se preocupan por el mañana y mucho menos por el pasado. Su mirada es transparente, sincera y te puede hacer sentir que quien te está mirando es Dios. Dicen simplemente lo que sienten, y no están midiendo sus palabras, a menos que tu disciplina para con ellos los obligue a hacerlo. Y es justamente allí cuando comienzan a perder la pureza de la infancia.
El mismo día que comenzamos a repetirles: “No digas eso” “Compórtate” “Cierra las piernas” “No te caigas” “No te ensucies” “Hazle caso a tus tíos” “Cuando los mayores hablan, los pequeños callan” “Si la maestra dice que así es, así es” “¿Vas a saber más que la maestra?” “Deja la inventadera” “Las hadas no existen, ¿No te parece que estás muy grande para seguir creyendo en esos cuentos?” “¿Hasta cuando me vas a estar inventando historias?” “Compórtate bien en la reunión, no quiero que me avergüences frente a los invitados”
Estas mismas frases con las que tuvimos que crecer, fueron las que nos cerraron la ventana mágica al mundo de la infancia, nuestro verdadero mundo. Hubo una vez en que nosotros también soñamos despiertos todo el día, hablamos con duendecitos, imaginamos a una banda de hombres pequeñitos que tocaban música dentro de la radio, nos detuvimos a observar cómo las hormigas se llevaban pieza por pieza a un grillo muerto, soñamos cómo algún día pisaríamos la luna o nos enteraríamos de nuestra verdadera identidad de superhéroes y descubriríamos nuestros superpoderes extraterrestres, nos encantaba revolcarnos en la grama sin que nos importara que la ropa que llevábamos puesta le había costado un dineral a nuestros padres. Un día fuimos también niños, solo que lo olvidamos para poder ser gente grande.
A pesar de tu adultez, de tu status de gente grande y tus múltiples compromisos serios con otras personas serias, siempre te quedarán momentos para volver a ser niño si así lo deseas. Siempre puedes alejarte un momento, cerrar los ojos y reconciliarte con el niño que vive en ti y que alguna vez tuvo que dejar de jugar y de creer por la constante presión de los grandes para que se enseriara y se volviera uno de ellos.
Siempre puedes encontrar tiempo para ser niño y jugar con niños. Los niños son recelosos con la gente seria; pero cuando llegas a ellos como un niño, abren su mundo para tí sin ningún tipo de prejuicios o etiquetas. Si tienes hijos, es mucho más fácil por que ellos te guiarán y te recordarán las claves para reencontrar el camino a ese mundo mágico, puro y repleto de risas. Te aseguro que cuando comiences a visitar tu verdadero mundo, cada vez querrás permanecer más tiempo en él…….se puede seguir siendo gente grande y al mismo tiempo el niño que una vez fuiste y que te obligaron a encerrar bajo llave.
Encontrarte con tu niño interno es encontrarte con tu verdadero yo, los demás niños siempre te reconocerán y te darán la bienvenida por que no verán el cuerpo de gente grande en el que vives ahora……recuerda que ellos siempre ven lo que hay dentro o detrás de las cosas!!!!!!!!

Por Elvis Canino

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿SERÁ QUE ESTOY LOCO?



A veces me pregunto si estoy loco…….y en caso de estarlo ¿Qué tan loco estoy? Mi locura es una locura incurable, pero sana. ¿Será que estoy loco por pensar distinto al rebaño y preguntarme a donde pretenden llevarme los líderes si los sigo? ¿Será que estoy loco por pensar en la poca importancia que tienen los problemas mundanos en relación con la infinita supremacía del cosmos?; ¿Será que estoy loco por pensar en la mucha importancia que tiene nuestra actitud ante el presente y la poca importancia que tiene eso que llaman responsabilidad social o “complacer al mundo”?; ¿Será que estoy loco por pensar en lo hipócrita que es una sociedad que etiqueta y discrimina al que no encaje en sus parámetros, pero se hace la vista gorda con las cosas que “ellos” llaman triviales como la guerra, el hambre y las desigualdades?.

¿Será que estoy loco por que hace bastante tiempo me quité las mascaras que alguna vez me puse para complacer a los demás, empezando por mis padres, maestros, amigos…..en fin, a eso que llamamos el mundo real. ¿Será que estoy loco por que renuncié a un embrutecimiento seguro apagando la tele y el cigarrillo para siempre? ¿Será que estoy loco por haber renunciado para siempre al alcohol y cualquier otra sustancia que perturbara mis sentidos? Eso la sociedad jamás me lo perdonará, pues los reyes de la guerra solo aman a un pueblo que se embrutece, adormece y jamás pregunta a donde lo llevan. ¿Será que estoy loco por ignorar los consejos de los viejos sobre disciplina y adoctrinamiento con golpes y castigos? Eso siempre me hará nadar en sentido contrario a la corriente……bueno, creo que ese siempre ha sido mi estilo después de todo. ¿Será que estoy loco por renunciar a la necesidad de aprobación con la que crecí, y no esperar más ser agradable para nadie, no dar importancia a los premios y mucho menos a los castigos?…..Que gran alivio es vivir así.

¿Qué si hay algo que si me importe?, Pues si……de hecho nunca me había importado tanto como desde que comencé a abandonar las máscaras…..y es el despertar de mi especie, la reivindicación de la raza humana con el universo. En medio de mi locura he empezado a comprender lo importante que es respetar el momento en que venimos al mundo, a pensar en ese derecho que todos deberíamos tener a nacer con dignidad, a no ser traídos al mundo con trauma y sufrimiento. A saber desde nuestra primera respiración que somos amados, que merecemos estar aquí, que somos bienvenidos al mundo y que la vida debe seguir siendo así…… una bienvenida constante, una celebración sin fin. Mi locura me ha hecho ver lo importante que es crecer rodeado de amor infinito, durmiendo seguros y a salvo con nuestros padres y no abandonados en una habitación oscura por que la sociedad dice que es lo correcto, siendo aceptados tal cual somos y no por lo que hacemos o dejamos de hacer, y recibiendo abrazos y besos cada vez que lo pidamos y no solo cuando nos comportemos como “ellos” quieren que nos comportemos. Mi locura también me ha revelado lo importante que sería un sistema educativo hecho para desarrollar mis habilidades innatas y enseñarme a pensar como quiera y a ser libre, en vez del sistema alienante y adoctrinante existente en la actualidad, cuya única meta es hacer más gente sumisa que siga la marcha acompasada del rebaño, y jamás……..óigase bien, jamás pregunte a donde son llevados, y mucho menos por qué.

Mi locura me enseñó a respetar mi vida y la de todos los seres que me acompañan en el planeta, a honrar mi cuerpo como la representación de Dios en la tierra y jamás darle nada que lo dañe o envenene, a no desear daño para nadie y comprender que todos somos uno, a tolerar cualquier forma de pensamiento y aceptar que aquí cabemos todos, a amar , a perdonar, a servir……..en fin, amo esta locura……jamás quiero volver a llevar una máscara ni en esta existencia, ni en ninguna otra que el universo me regale………¿Y tú? ¿Desde cuando no te permites estar loco?

Por Elvis canino